Educrítica

Espacio para la reflexión sobre temas educativos

Evaluación

Revision Calidad

Actualmente, en nuestro país, se debate intensamente acerca del concepto de evaluación/reválidas. Casi siempre, a mi entender, desde posiciones muy apriorísticas y superficiales. En las redes sociales se han publicado/compartido docenas de escritos y manifiestos. Ahí están para su crítica y análisis.

Nuestro punto de partida es: la evaluación es un concepto que tiene una dimensión política/filosófica  que salta las tapias de los centros educativos. Desatender esta dimensión es potenciar una visión parcial  e incompleta. Evaluación es mucho más que un “saber experto”.

El poder  quiere evaluar, ejercer como tal en el ámbito educativo. Pero para que los grupos/sujetos se dejen evaluar hay que imponer o seducir (estado policía o estado del bienestar). Actualmente, con las condiciones sociales y económicas, funciona lo primero y parece que no se ha conseguido. Hay resistencias a determinadas prácticas evaluativas. Llama la atención que hay otras prácticas evaluadoras admitidas sin problema (exámenes de aula, selectividad, acreditación del profesorado…). ¿Estas formas de evaluación no provocan los mismos efectos perversos denunciados?

Se proclama universalmente: ¡todo debe ser evaluado!. Se podría decir que la evaluación se ha convertido en un rito de iniciación: consentir ser evaluado. Esta actitud de sumisión voluntaria es lo más importante. Pero para que esto funcione el sujeto  ha de solicitar ser evaluado (esto funciona perfectamente en los estamentos universitarios con todo el profesorado). Una vez acreditados/evaluados ya están preparados para definir qué tipo de evaluación es la buena y cuál no. Para acender en la escala del saber se debe superar la situación de desacreditación/devaluación. En las facultades de educación, en el resto de facultades también, se explican y practican las “formas de evaluación legítimas”. ¿Hay diferencias entre estas formas de evaluación y las  denunciadas en los diferentes manifiestos? ¿no son todas las formas de evaluación sistemas de comparación? La finalidad de todas las evaluaciones, eufemismos aparte, ¿no es la clasificación/eliminación? ¿no son maneras de reducir la realidad desde perspectivas parciales impuestas?. La dimensión política de imposición de los poderes que controlan el Estado ha quedado indemne,

Con el tiempo, estoy seguro, vendrán poderes políticos con más “sensibilidad” y conformarán sus sistemas de evaluación atendiendo a las propuestas descritas como “buenas”. ¿No son todos los manifiestos actuales formas de legitimación de futuras imposiciones estatales?. Ya no habrá problema: la evaluación como imposición seguirá entre nosotros. Pero creo que hemos desaprovechado una ocasión para analizar qué significa evaluación.

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Esta entrada fue publicada el 9 de mayo de 2016 por en Evaluación.
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