Educrítica

Espacio para la reflexión sobre temas educativos

Evaluar al profesorado

auditoria3

J. A. Marina ha escrito muchos libros, artículos, textos y ha dado multitud de conferencias. Sus ideas y sus prácticas han sido respetadas y, en general, admiradas. Por tanto no es mi objetivo defender al protagonista del debate que en estos momentos preocupa a muchos (docentes, sindicalistas, responsables ministeriales…)
En relación al tema que nos ocupa, hay varios aspectos que podemos considerar puntos de partida:
1. El profesorado es esencial en el funcionamiento (éxito/fracaso) del sistema escolar.
2. El funcionamiento (éxito/fracaso) del sistema escolar no depende solamente del profesorado.
3. El sistema escolar (éxito/fracaso) es un gasto/inversión social que debe ser evaluado/valorado.
4. El sistema escolar es complejo: intervienen multitud de variables en cada momento.
5. Las Ciencias Sociales, en general, y más concretamente, aquellas relacionadas con la educación, han analizado factores, situaciones, metodologías… que influyen (¿determinan?) el éxito/fracaso escolar.
6. Los datos/resultados del éxito/fracaso escolar no son idénticos en los centros aunque las condiciones socioeconómicas sean similares.
7. Los profesores, los claustros, los equipos directivos… tienen cierto grado de autonomía en algunos factores que influyen en el éxito/fracaso escolar.
8. Todos los intervinientes en el proceso educativo (padres/madres, alumnado, profesorado, agentes sociales…) tenemos, aunque no sea coincidente, un cierto concepto/experiencia de aquellos aspectos que definen lo que es un buen/mal profesor.
9. Multitud de términos sociales se resisten a ser definidos estrictamente pero eso no impide la crítica y evaluación. Directores de cine, actores, novelas, poemas…son algunos ejemplos.
10. En nuestra sociedad, casi todas las clasificaciones, medidas de calidad, tienen una dimensión económica.
11. La evaluación es arbitraria ya que es un constructo social.

Si somos razonables podríamos concluir en algunos puntos que podríamos debatir:
1. Que el sistema educativo, en general, y el trabajo de los docentes en particular, puede y debe ser evaluado.
2. Que dada la complejidad de la labor docente los criterios de evaluación deben ser propuestos y consensuados por todos los intervinientes en el hecho educativo.
3. Que la evaluación de la labor del profesorado debe ser un proceso largo
4. La evaluación del profesorado no puede reducirse al éxito/fracaso académico del alumnado
5. No hay que confundir la evaluación del sistema educativo con la evaluación del profesorado
6. Que esta calificación podría tener consecuencias económicas siempre que sean justas.
El profesorado se dedica a evaluar el trabajo/estudio/aprendizaje del alumnado. Sus criterios, arbitrarios, van a determinar aspectos esenciales en la vida futura del alumnado y no siempre se tiene en cuenta todos esos aspectos, que muchos escritos críticos apuntan, se deben tener en cuenta en toda evaluación. Creo que J.A. Marina puede provocar un momento de reflexión que mejore la educación: la evaluación de los alumnos y la evaluación de los profesores.

Muchos han manifestado su oposición a la propuesta de J.A. Marina y seguro que tienen argumentos para defender esa postura. Pero si queremos mejorar la educación, el trabajo del profesorado, además de otras variables, también debe mejorar.

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Esta entrada fue publicada el 8 de noviembre de 2015 por en Evaluación, Profesorado.
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