Educrítica

Espacio para la reflexión sobre temas educativos

Escuela justa

 

empleo empresa y discapacidad

Desde mediados del siglo pasado, los Movimientos de Renovación Pedagógica (MRP), se han centrado en describir, acotar, definir el concepto de Escuela Pública. Este concepto, si miramos todos los documentos de congresos, reuniones, manifiestos… está perfectamente definido.

Próximamente está previsto un nuevo Congreso en el que se tratarán distintos aspectos de la situación de la Escuela Publica en estos momentos de neoliberalismo económico. La educación pública ha sido maltratada en los presupuestos y nuevas leyes proponen soluciones, en otros tiempos, superadas.

En este sentido propongo que a la Escuela Pública se le añada una característica más: escuela justa.

En nuestro enfoque seguimos  las aportaciones de M. Nussbaum.

Según esta filósofa estadounidense, uno de los problemas no resuelto por los moddelos de justicia tradicionales, es el tema de la inclusión social de las personas con deficiencias/discapacidades. En el ámbito de la escuela esto es fundamental.

Ete alumnado ha sido recientemente incluido , no siempre aceptado por el profesorado, en las aulas. La falta de formación, la escasez de personal o de recursos han sido disculpas utilizadas. Está claro que este tipo de problemas relacionados con la exclusión, deberían ser denunciados .

Superado este aspecto  superficial del problema me gustaría centrarme en otros más profundos que la Escuela Pública debe asumir para que sea una escuela justa.

El punto de partida de la justicia, según la autora citada, es considerar que los alumnos/as deficientes/discapacitados son personas, fines en sí mismas. Esto parece obvio, pero en la práctica no lo es tanto.

Si tenemos que construir un “nosotros” que abarque a la totalidad de las personas, las reglas que regulen nuestra vida diaria han de ser hechas por todos. En general, somos “algunos de nosotros”, los que desde nuestra buena voluntad y racionalidad informada, dictemos los principios que regulan la vida de los “normales” y por tanto no de “todos”.  Esto es claramente un proceso de exclusión. Los discapacitados no están presentes en la formación de los principios reguladores y, por tanto, no son consideradas personas con todos sus derechos y obligaciones. Se considera que ellos son “discapacitados” en vez de pensar que la discpacidad es un problema social Es decir, una deficiencia/discapacidad es tal porque la sociedad no ha construido el espacio público, por ejemplo, pensando en los ciudadanos que utilizan silla de ruedas en sus desplazamientos. Si el espacio público se hubiera organizando atendiendo esta necesidad, esta deficiencia/discapacidad desaparecería como tal. En el mundo laboral hay “empleos protegidos”, pero no conozco centros educativos que en sus órganos de gobierno regulen la participación de los deficientes de forma similar.

Los MRPs deben ser más sensibles a estos nuevos planteamientos de la justicia basada en capacidades, superando los planteamientos kantianos de la justicia contractualista.

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Esta entrada fue publicada el 30 de octubre de 2014 por en Evaluación, Profesorado.
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